Jaime Roldós Aguilera
| Jaime Roldós Aguilera | ||
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Jaime Roldós gobernó el país un año, nueve meses y catorce días. El joven presidente gozó de mucha simpatía por sus altas cualidades humanas, morales, cívicas y alta preparación académica.
Resultó elegido en las Elecciones presidenciales de Ecuador de 1978 por una alianza entre el partido populista Concentración de Fuerzas Populares y el partido demócrata cristiano Democracia Popular. Venció en la segunda vuelta electoral al socialcristiano Sixto Durán Ballén, de tendencia conservadora. Murió en la tarde del 24 de mayo de 1981 en el ejercicio del cargo, al estrellarse el avión en que viajaba.
Realizó en su mandato algunas obras de infraestructura importantes, y tuvo que afrontar el conflicto armado con Perú en 1981, conocido como la Guerra de Paquisha.
En el 30 aniversario de su fallecimiento, sus hijos insistieron en la tesis de que su muerte fue producto de un atentado por parte de la CIA contra el avión en que viajaba.
Trágica muerte y funeral de Estado
El 24 de mayo de 1981, el avión de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) que transportaba al presidente Jaime Roldós, un Beechcraft King Air (FAE 001A) que había sido adquirido recientemente para avión presidencial, se estrelló contra el cerro de Huayrapungo ("Puerta de los Vientos", en quechua), en la provincia de Loja. Además del presidente, murieron todos los demás pasajeros de la aeronave: su esposa Martha Bucaram, el ministro de Defensa Marco Subía Martínez, Irlanda Sarango, los tenientes coroneles Héctor Torres y Armando Navarrete, el piloto y edecán del presidente, teniente coronel Marco Andrade, el copiloto teniente Galo Romo y la azafata Soledad Rosero. La aeronave había salido de Quito poco después de una ceremonia cívico-militar en el Estadio Olímpico Atahualpa, en donde se condecoró a los combatientes de la Guerra de Paquisha. Su destino era la localidad fronteriza de Macará, en donde el presidente debía tomar un helicóptero que lo trasladaría al cercano pueblo de Zapotillo, donde tenía previsto participar en otra ceremonia. Debía volver a Quito esa misma tarde, para la sesión solemne del Consejo Provincial de Pichincha.Pocos minutos antes de aterrizar, y en la trayectoria de descenso hacia la pista de Macará, de la que todavía estaba distante unos 60 kilómetros, el pequeño avión presidencial se estrelló contra una gran roca en la cresta del cerro Huayrapungo, que estuvo a pocos metros de sobrepasar. Al no llegar la nave y perderse el contacto con ella, el helicóptero que esperaba en Macará al presidente despegó en su búsqueda, encontrando los restos del avión en la ladera del Huayrapungo.
Del cercano cantón Celica, distante 10 kilómetros del sitio del impacto, partieron patrullas del Ejército que ascendieron la montaña para rescatar los restos del presidente y su comitiva.
De Celica los despojos del mandatario y su comitiva fueron trasladados a Machala, en donde un avión C130 de la Fuerza Aérea esperaba para transportarlos a Quito.
Roldós fue reconocido por la corbata roja que usaba ese día. La autopsia confirmó que el presidente murió instantáneamente por politraumatismos producidos por el impacto. Moradores de la zona indicaron en 2006 al canal lojano Ecotel que los restos del presidente y su esposa eran los únicos reconocibles en el sitio de la tragedia. El exalcalde de Loja, José Bolívar Castillo, declaró que el accidente "había respetado el cadáver del presidente".4
Apenas confirmada la muerte de Roldós, asumió el poder, mediante decreto ejecutivo, su vicepresidente, Osvaldo Hurtado Larrea, quien se dirigió a la Nación en un enlace televisado.5
En la capital tuvo lugar un funeral de Estado, en el Palacio de Carondelet y en la Catedral Metropolitana. Miles de quiteños se lanzaron a las calles para expresar su dolor por la muerte inesperada y trágica del presidente. Asistieron como invitados especiales algunos presidentes latinoamericanos, como Rodrigo Carazo Odio de Costa Rica, Arístides Royo de Panamá, Luis Herrera Campins de Venezuela Fernando Belaúnde Terry de Perú y Julio César Turbay de Colombia.
Tras las ceremonias en Quito, los restos del presidente y su esposa fueron transportados a Guayaquil, en donde tuvo lugar una misa de réquiem en la Catedral. El cortejo fúnebre en Guayaquil también fue multitudinario.
Roldós y su esposa fueron enterrados en el Cementerio General de esa ciudad. Dos cruces de mármol blanco, en la Puerta 14 del Cementerio, marcan sus tumbas.6
Desde el Papa Juan Pablo II hasta los gobernantes del continente y de todo el mundo hicieron llegar sus notas de pesar por este fatal suceso.
Su último discurso lo pronunció pocas horas antes de morir, en la ceremonia del Estadio Olímpico y mereció abucheos del público presente, debido a medidas económicas que había tomado la semana anterior:
"Hemos avanzado 21 meses, bajo un gobierno constitucional, cuando significa en países como el nuestro en los que ganar la estabilidad democrática, implica conquistarla día a día .... Ecuatorianos, fuimos serios y honestos. Seguimos siendo serios y honestos en todos y cada uno de nuestros planteamientos. Que no sean las palabras sino las obras, las que den el testimonio de nuestras intenciones, es hora del trabajo, el esfuerzo, la solidaridad, no de los paros, huelgas, amenazas, incomprensión o rumores. Probemos el amor de la Patria cumpliendo cada quien con nuestro deber. Nuestra gran pasión es y debe ser el Ecuador. Nuestra gran pasión, oídme; es y debe ser el Ecuador. Este Ecuador que no lo queremos enredado en lo intrascendente, sino en lo valeroso, luchador infatigable, forjando un destino de grandeza. El Ecuador heroico que triunfó en Pichincha, el Ecuador de los valerosos de hoy, heroicos luchadores de Paquisha, Machinaza y Mayayacu, inmolados en estas legendarias trincheras. El Ecuador heroico de la Cordillera del Cóndor. El Ecuador eterno y unido en la defensa de su heredad territorial. El Ecuador democrático, capaz de dar lecciones históricas de humanismo, trabajo y libertad. Este Ecuador Amazónico, desde siempre y hasta siempre. ¡Viva la Patria!".
